Las columnas de Heracles

NOTA

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La trampa y el profundo letargo


En materia política el pueblo pobre es como un niño ingenuo. En este terreno cualquier saltimbanqui le juega maraña. Tal inocencia le deviene de que en la diaria búsqueda del pan, le niega el sistema el tiempo y la oportunidad de educarse como es debido.


Se vuelve arriesgado comentar sobre la trampa en que han caído los pobres de El Salvador con el gobierno actual. Los más fanáticos de sus seguidores, y aún autoridades municipales, estatales y policiales no admiten que se expresen dudas, mucho menos se trate de demostrar en donde está la estafa urdida por quienes llegaron al GOES dispuestos a constituirse en los nuevos ricos; es decir, en los nuevos lobos devoradores de las plusvalías producidas por los trabajadores y el erario que guardan las cajas del Estado. Las altas dosis de fanatismo expresado por los seguidores del gobierno influyen para conceder al presidente alrededor del 80% de aprobación en las encuestas.


Tal aprobación obedece a que los pobres del país viven aún bajo los efectos de la euforia causada por el hecho que el control territorial de las pandillas se haya reducido drásticamente, componendas aparte con los jefes, mediante el encarcelamiento de la mayoría de mareros. ¡No es para menos! ¡Todo mundo lo celebra…!!!


El problema pandilleril y delincuencial, a corto, mediano o largo plazo sin embargo, no se resolverá conque el gobierno se entregue a la imposible tarea de encarcelar a la infinidad de pandilleros que existen y a los que vienen en camino, pues las pandillas como la mala hierba, son una vasta nacencia que tiene origen en la pobreza misma; en la marginación y desocupación a que se obliga a los sectores populares. Cada vez que nace un salvadoreño sin oportunidad de una vida digna, sin un futuro de educación, empleo y salario justo, estaremos ante un probable pandillero. Para resolver esta problemática según la política gubernamental necesitaremos una mega cárcel por cada generación de salvadoreños que vengan al mundo, así las cosas, en un tiempo no lejano no tendremos lugar para otro tipo de construcción; copado nuestro limitado territorio por cárceles gigantescas al estilo Bukele.


Cada día mareros siguen arrestándose por decenas y veintenas en este país:

“Giran 76 órdenes de captura contra mareros en el
departamento de La Libertad” (8 de octubre Diario El
Mundo).

Las pandillas están resurgiendo en los institutos medios de educación: “Las evidencias demuestran que estudiantes del INTI e IFRAMEN, pertenecen a nueva estructura delincuencial auto denominada «La Raza»; tienen su propia jerga pandilleril, señales con las manos, grafitis y jerarquías de mando” (Septiembre. Periódicos de El Salv).


En otras palabras, la solución impulsada por parte del Ejecutivo para el largo plazo es un absurdo insostenible; es esconder la basura bajo la alfombra; es nada más que una cortina de humo con el propósito de ocultar el enriquecimiento del nuevo estamento gobernante.


Seguridad y paz social no deben ser producto de la “buena voluntad” de un gobierno; son un deber incumplido del Estado. Seguridad y paz son uno de tantos derechos constitucionales que los sucesivos gobernantes han negado al pueblo a fin de mantenerlo, alienado, humillado…, de rodillas, con el fin último de utilizar el poder para enriquecerse.


El actual gobierno ofrece a la sociedad salvadoreña no paz y seguridad auténticas; porque la paz y la seguridad no deben ser producto de militarizar la sociedad por tiempo indefinido y encontrar soldados y policías hasta en la taza de café que bebemos por la mañana; tampoco producto de conceder potestad a que soldados y policías arresten inocentes y los mezclen con culpables a fin de completar la cuota que les es impuesta por los mandos superiores, o para saldar rencillas personales. Ya son miles de madres salvadoreñas que lloran a sus hijos inocentes, presos, torturados, su futuro destruido, muertos…; desaparecidos por el estado de excepción.

La violencia pandillera y aún la furia de soldados y policías en contra del pueblo humilde se solucionará cuando se solventen las causas sociales que las provocan, es decir, cuando sea erradicada la pobreza y pobreza extrema. Y la pobreza se erradicará cuando se obligue a los grandes burgueses y oligarcas a tributar lo justo a las arcas del fisco, a la vez que se obligue a los funcionarios gubernamentales a no robar ni lucrarse del erario público; lo cual un buen gobierno traduciría en suficientes fuentes de trabajo y oportunidades para la juventud.


Aparte talvez del vicepresidente Félix Ulloa y unos cuantos “canarios del alpiste” que le rodean, no hay salvadoreños que tendrían la desfachatez de intentar demostrar que el presidente de la república se ha inhibido de utilizar su influencia política para dar el salto de aspirante a auténtico oligarca…. Pocos años en el poder le han bastado para erigirse él y su familia, en propietarios de grandes bienes raíces en la ciudad, el campo y en sectores turísticos… Todo ello podría rondar el centenar de millones de dólares.

Es posible que en la adquisición de esas enormes propiedades, muy bien asesorado por su selecto ejército de abogados, haya evitado Bukele caer en una transgresión legal que le coloque en la comisión de un hecho delictivo; pero a todas luces el presidente no ha podido evitar caer en una clara transgresión a la moral gubernativa. ¿Quién podría asegurar que el presidente no ha utilizado la información privilegiada que circula en todo gobierno, para llevar a cabo semejantes lucrativos negocios…?


¿Quién podría asegurar que no ha habido una clara transgresión a la ética gubernamental…?; sobre todo porque durante el presidente cocinaba esas fructíferas transacciones personales, era azotado el país por un feroz temporal con víctimas mortales, siendo notoria la ausencia del primer mandatario en el timón de mando del Estado. Cualquier salvadoreño entonces, podría asegurar que se encontraba el presidente demasiado ocupado en finiquitar multimillonarias adquisiciones de carácter personal, tanto, que valía la pena abandonar a los gobernados a su suerte; tal y como hizo el fmln con los suyos llegado el momento oportuno de la post guerra…. Oh No…! ¡Dios los cría y ellos se juntan…!!!


La ética gubernamental debería fundamentarse, entre otras, mediante una ley que prohíba a presidente y funcionarios de cualquier rango, llevar a cabo negocios particulares durante su ejercicio, ya que es inevitable que tengan acceso y utilicen información de carácter gubernativo en su propio beneficio.


En pleno ejercicio de su segundo mandato, a la vista del presupuesto gubernamental para el año 2025, lo que no se puede negar es que en cuanto a ambiciones personales el presidente de la república ha sido un hombre tan previsor como pragmático. En su discurso de toma de posesión, para asegurar el terreno que iba a pisar, se permitió juramentar a bases y votantes de su partido, sometiéndoles a obedecer sin chistar las decisiones gubernamentales, beber sin renegar el amargo veneno que preparaba para que bebiese el pueblo todo…; a no prestar oído a los enemigos… (enemigos = opositores).


En el presupuesto de la nación que propone el Goes para el año 2025 se demuestra que la elocuencia presidencial cargada de promesas en sus campañas electorales, no era otra cosa que demagogia pura y dura, como lo hace cualquier “mismo de siempre”.


En el generalizado recorte a los rubros que las necesidades populares demandan, aparecen como principales víctimas los sectores educación, salud, agricultura, justicia y seguridad. Es decir, el presidente hace añicos su promesa de construir y restaurar cinco escuelas por día; mejorar y ampliar la red sanito hospitalaria y educativa; en sentido contrario congela el escalafón que la constitución concede a los trabajadores de la salud y la educación; por su parte el Ministerio de Educación manda demoler una escuela histórica de educación primaria en el centro de la capital a la vez que el alcalde de La Libertad Norte intenta destruir el huerto estudiantil de la Escuela de Educación Especial de Santa Tecla.


Se da por entendido que también la promesa de promover la seguridad alimentaria de los salvadoreños queda hecha añicos, al restarle recursos al sector de la producción agropecuaria. El ministerio del medio ambiente continúa convertido en un simple observador pasivo de la degradación ecológica que sucede en el país, probablemente, para no estorbar las faraónicas obras de dudosa utilidad que proyecta el gobierno y dañan irreversiblemente el medio ambiente.


Es oportuno acotar acá la generalizada campaña de expulsión de gente pobre y luchadora (pupuseras, sorbeteros, vendedores ambulantes…), de todos los lugares donde el gobierno proyecta sus obras: aeropuerto, tren del pacífico, centros turísticos de lujo, centro histórico de SS….; debido a que estas obras no están dedicadas al bienestar del pueblo pobre sino al disfrute y enriquecimiento de los viejos y nuevos oligarcas de siempre, a través del negocio del turismo internacional de lujo. Los grandes proyectos gubernamentales resultan entonces en suntuosos puntos de encuentro de la alta sociedad, rodeados de cordones miseria en donde ya está sucediendo, a partir de las medidas gubernamentales, la inevitable nacencia de las maras del futuro inmediato.


Hay mucho que comentar sobre el rumbo que lleva el gobierno Bukele en su segundo mandato; pero por falta de espacio nos detenemos en esta última reflexión:

Los grandes favorecidos con sustanciosos aumentos presupuestarios son, la presidencia de la república por un lado, y el ministerio de defensa por el otro. La presidencia de la república, igual que la Asamblea Legislativa, afirma la vox populi, son el reino de la sinecura (onerosos salarios a cambio de poco o ningún trabajo); completa irregularidad en el manejo presupuestario y la absoluta falta de transparencia. El medio ideal para el despilfarro y el robo sin que queden huellas.


¿Por qué la mayor partida presupuestaria del 2025 para el Ministerio de Defensa?


Comencemos por que el cometido de la Fuerza Armada es la defensa de la integridad territorial y la soberanía de la nación ante alguna amenaza externa; no es su cometido por falta de preparación para ello, encargarse de la seguridad pública y el orden interno, lo cual le corresponde a las fuerzas policiales del país.


El reforzamiento de las fuerzas armadas tendría que obedecer a que la correspondiente doctrina militar alerta al Estado acerca de una evidente amenaza venida de afuera de sus fronteras. Veamos. ¿Cuál es la doctrina militar del Estado salvadoreño?… ¿A qué amenaza externa obedece que se dote de un mayor presupuesto a las FFAA en detrimento de las necesidades del pueblo pobre…? … Los salvadoreños desconocemos tanto alguna doctrina militar del Estado como la existencia de algún potencial enemigo externo…!!!
Así las cosas, es posible que el fortalecimiento de las FFAA esté dedicado como ha sido siempre, a aplacar el descontento, a reprimir las pacíficas luchas del pueblo pobre y oprimido.


Pero ¿por qué podría ser necesario aplacar y reprimir al pueblo si éste le concede al presidente el 80% de aprobación…?


Represión focalizada y selectiva ya hay; por el momento podría decirse que no es necesaria la represión generalizada, pero un Estado y un presidente suficientemente previsores y pragmáticos deberían estar preparados para cuando el pueblo pobre despierte del profundo letargo en que se halla inmerso y se vea atrapado en la traicionera trampa urdida por el nuevo estamento gobernante.

Octubre 15/2024
Heracles

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