El verso nuestro de cada día

Es del hombre y la mujer, disenso, es consenso; es el nacer, el vivir, es la agonía.

Sinónimo de palabra es el homo y la palabra por si sola es poesía.

He ahí el interminable rumor de las olas del cosmos infinito.

Cancerbero que abre puertas a la meditación, la canción; a la filosofía.





Si el origen de todo lo que existe es el despertar; el hacer de la conciencia el hilo conductor a la sapiencia;

entonces; percepción, entender, quehacer; la totalidad del ser humano es cantar, es palabra, es vocablo, es poesía.

Pobre de aquél que entrega el don de la poesía en exclusiva a los “poetas”, enceguece con ello, ensordece; enmudece el entender; renuncia a su calidad de ser humano.

Si es el verbo del hombre la simiente; es la poesía por tanto, surco, sustrato; es mineral; esencia de la mente.

Es testimonio al devenir del tiempo y el espacio; del hálito vital; del triunfo de la luz del canto de la vida.


Es libertad, libertaria, liberadora; atestigua la injusticia y se rebela; se va al monte, sube la montaña, planta su estandarte; a cantar su himno hecho de palabras, temprano por la mañana.

Echa a andar la rueda de la historia, de la industria; da alas a naves de fantasía; a andar echa ejércitos de androides para luego arrepentirse; que la única verdad del hombre es el fruto de la tierra.

Para bien o para mal somos nosotros lo mismo, verbo benevolente, prosa asesina, verso liberador o discurso que mancilla.

Para bien o para mal es el hombre para el hombre, el niño y la mujer, el verso nuestro de cada día.

Lobo Pardo (*)

(*) ¿Quién es Lobo pardo?

Lobo Pardo es y no es, porque todo lo que existe; los seres y las cosas son un haz y un envés. Perteneció a la camada ida en pos de dirigentes para quienes la lucha de los pueblos es solo una escalera para enriquecerse; subir en el estatus.

Todo para ellos se reduce a una grotesca broma; por eso al final del camino era lógico y ético dejar a sus huestes abandonadas, silbando en la loma.

Mas sigue su andadura  el lobo tenaz haciendo caso omiso a los aprendices de tiranos que pregonan mientras meten mano del Estado a las arcas: “Sois víctimas de atavismos! No es culpa de oligarcas!; la pobreza que os mata es culpa de vosotros mismos…!!!”. Repiten en estribillo que demandas, movilizaciones  y sindicatos son simples bobadas; que la lucha de los pueblos no sirve para nada.